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Cómo dormir en un avión a pierna suelta

Séptimo: Haz ejercicio

No desvelamos ningún secreto científico si afirmamos que el ejercicio ayuda a dormir bien. Cuanto más fatigamos a nuestro cuerpo, más a gusto descansamos después. Correr, nadar, mover el esqueleto son recomendables (bueno, esperemos que si coges un avión no llegues a verte en la necesidad de nadar, sobre todo si es un vuelo transoceánico).

Truco

Piensa en el recinto de un avión como en una pista de atletismo y camina dando vueltas desde la cola al morro; no fuerces, hazlo a un ritmo moderado en el que te sientas a gusto. No te lo tomes como una competición, ni pretendas batir ningún record, sólo haz estiramientos, activa tu circulación. Se trata de fomentar tu sueño, pero no de impedir el del resto de pasajeros.